16.2.10

punto y coma

fuera de contexto

7.2.10

tan absurdo como poder es querer

Quisiéramos no darle la importancia que tiene. Cerrar con cortinas de hierro los ojos y olvidar. Darle la espalda a los datos que no deberían importar, pero importan. Crear un vicio nuevo en base a revisar una y otra vez los antiguos, buscando en ellos defectos, queriendo encontrar la fisura que permitió que todo el romanticismo se drenara, dejando un cuerpo seco, cual víctima de vampiro cruel y sediento. Tomar al toro por las astas y detener el juego que lo lleva a su muerte, terminar con el deporte sanguinario, desviar el morbo hacia otra dirección.
Sin embargo, no siempre querer es poder.

1.2.10

Traspié

Hace varios años tuve la oportunidad de conocer a un niñito que se cayó tantas, pero tantas veces, que su rodilla ya no tenía costra, sino una fractura expuesta. La primera vez que lo vi, el huesito que recibía la luz del sol me recordó a las antenitas de un caracol, tímidas y cautas frente al hostil mundo fuera del caparazón. Era como si una parte del cuerpo del niño, aquella protegida por el extenso órgano de la piel, hubiese luchado por ganarse un lugar en el exterior para gritar a pulmón abierto todas las injusticias que ocurrían allá, en el lugar de donde venía. Pero el huesito olvidaba que no tenía voz, y que su incursión al exterior sólo le producía dolor al pequeño y moreteado niño de las caidas.
En esta lucha el pequeño debía tomar partido. Era lógico, dado que tenía sólo dos opciones: soportar la rivalidad entre sus dos esferas, o aliarse con una y mediar un acuerdo entre ambas.
Esta disyuntiva fue la culpable de que los años para él pasaran en vano. No fue capaz de concretar ninguno de sus proyectos porque la protesta anatómica que llevaba en sí no le permitía dedicarse a otra cosa. Y si osaba a intentarlo, los nefastos resultados acababan por quemarlo todo.
Sólo lo vi esa vez, y si no fuera por una conversación de pasillo jamás lo hubiera recordado. La señora de la junta de vecinos (caricatura recurrente en Santiago: gordita con vestido floreado) me comentó hace un par de días lo que pasó con este niño.
Los años sólo le llevaron infecciones que finalmente contribuyeron a que la amputación fuese un mal necesario, para conservar al menos una parte del niño viva. Pero fue inútil.
Nadie nunca supo su nombre, por lo tanto no reclamaron su cuerpo. Y al igual que su recuerdo, sus restos desaparecieron perdidos entre un montón de frascos con polvo.

23.1.10

Cómo mirarse al espejo y morir en el intento

Y aquí nos encontramos de nuevo, entre pájaros lanzando sonidos al azar. De madrugada, en el contexto de un inicio metafórico que a mí me suena más a final. Con los brazos cruzados, la mirada esquiva y un par de ideas inarticulables. Por miedo, quizás.
A lo lejos reconozco un edificio. Sin embargo, el tiempo lo ha cambiado. Ya no veo refugio en su rica arquitectura, ni en la gota que se desliza por mi frente en este fatídico veintitanto de enero.
Todo es distinto. Sé que lo notas, y me encantaría decirte que es porque ya nada de esto nos pertenece. De pronto te miro y dejaste de ser tú, y yo dejé de ser yo, y ahora sé con certeza que nos desencontramos.

18.1.10

Breve análisis sobre realidad nacional

Para tener una opinión sobre los procesos políticos e históricos no es necesario citar a autores ni poseer conocimientos vastos sobre sociología o ciencias políticas. Me parece que con el paso de los siglos el concepto de política se ha ido complejizando en relación a lo que en primera instancia fue. En un principio, al menos en teoría, puede decirse que la política era una simple idea de organización basada en el deseo de forjar una sociedad productiva que beneficiara a todos sus miembros, y que se rigiera por los límites dictados por el sentido común.
Sin embargo ahora, de la mano del desarrollo de la economía y todos sus "beneficios", creció el interés personal y la competitividad sin escrúpulos. Y, por ello, olvidamos el objetivo principal de la formación del concepto de política: lograr un bien común.
Un ejemplo de esta amnesia colectiva es la elección del día de ayer en nuestro querido Chile, lección histórica que ya está dando luces de que costará más cara de lo que muchos creían.
Jovino Novoa, presidente del senado y militante de la UDI, ya manifestó su deseo de cerrar todos los procesos judiciales pendientes relacionados con la violación a los DDHH en la dictadura de 17 años que vivió nuestro país. Sus razones rescatadas de sus mismas palabras: "mantener procesos abiertos sin un resultado al final no satisface ni el interés de la justicia, ni el interés de las víctimas. Y, de alguna forma, también perjudica la imagen de las instituciones".
La idea de analizar la historia de un país es constatar los errores con el objetivo de enmendarlos o al menos hacer lo imposible para evitarlos en un futuro, algo así como lo que pasa con un niño cuando se tropieza y después de llorar se levanta para volver a intentarlo.
Entonces, partiendo de esa premisa, se vuelve cada vez más evidente que el tropezón en dicha elección es más que un simple tropezón: es una invitación a retroceder, a eliminar la memoria histórica, a cometer los mismos errores una y otra vez, a fortalecer el deseo del bien individual por sobre el bien común. Eso, a mí punto de vista, es realmente lamentable. Me parece insólito que existan personas que no conozcan la Plaza Italia, o que no tengan idea de las necesidades que azotan en algunos barrios de la zona norte o sur de Santiago, por dar algunos ejemplos, ya que en regiones el asunto no es más alentador.
Convertir la cultura en un negocio, en un lindo bien empaquetado para satisfacer a un consumidor, me parece el error más grande que se puede cometer en un país como éste, donde la identidad todavía es un tema pendiente. ¿Qué peor forma hay de castrar la incipiente identidad de un país al manipular y dificultar el acceso y desarrollo de la cultura? Sinceramente, no se me ocurre otra.
De todo corazón espero que la sociedad chilena, aunque sea a punta de porrazos, logre ir dejando de lado el sopor negativo que la envuelve para lograr volver a ser objetiva e inteligente al momento de tomar decisiones. Ya que este tema va más allá de la derecha y la izquierda, porque apela a lo más íntimo de cada uno: los deseos de sociedad, que residen sin excepción en nuestro corazón.

12.1.10

Sit down

Y los filtros vuelven a aparecer en la vida de nuestro fatigado protagonista, como personajes incidentales que conforman una parte esporádica de su camino. En forma de esposas y cadenas le impiden tomar partido, forzándolo a sentarse y ver cómo las cosas suceden y se vuelven en su contra.
Se repite incansablemente un par de cigarritos y la fatiga nerviosa desaparecerá. Y finalmente se conforma, arte en el que con el paso de los años se volvió maestro, pero no un maestro cualquiera, sino uno que odiaría tener discípulos.

5.1.10

trueque: una soledad por otra soledad menos sola

Hay quienes piden labios prestados a cuerpos cuyas manos no hallan refugio. Lo hacen a modo de placebo, método capaz de mover ejércitos a lo largo y ancho del mundo. Dos extremos de la cama haciéndose compañía de espaldas el uno al otro, brindándose un calor indirecto y efímero. Suficiente para calmar el hambre por unas horas. Suficiente para volver al hombre en niño, y empujarlo de cara hacia el espejo, obligándolo a preguntarse por qué cresta se siente tan solo.
Fatiga la contienda, y vuelve al individuo indolente. Sin confianza en una alternativa, ni en nada más que el ciclo que no parará de repetirse hasta que lo haga, y punto.
 

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